Conversaciones con Mr. Cool. Cuarta parte: Del fracaso a la bonanza

Por Mapache Green / mapachegreenthc@gmail.com

Nota del editor: Este es el cuarto de una serie de cinco artículos, sobre la historia de Mr. Cool: Cultivador y manufacturero clandestino de productos de cannabis medicinal.

Luego de nueve años de contrabando de marihuana mexicana y dos años de cultivar cripy (por primera vez en su vida) en una casa de urbanización, Mr. Cool mudó su operación al área este de Puerto Rico.

En este segundo proyecto se asoció a su viejo amigo Mr. Hydro, quien lo asesoró durante el primer cultivo, pero que había perdido todo lo que tenía cuando la Policía descubrió su casa de cultivo ilegal de cannabis, gracias a un vecino que lo choteó.

“Para ayudarlo, me asocié con Mr. Hydro y nos mudamos para la casa en el este. Allí estuvimos un año nada más. Fue un fracaso… Yo tenía una persona encargada de trabajar los clones en un lugar a parte. Mr. Hydro y yo juntamos los equipos de cultivar y montamos la casa con 16 lámparas. Traje todos los clones. Y todos se murieron. Traíamos clones y se empezaban a morir. En ese juego estuvimos nueve meses… No cosechábamos nada. Todo se moría. Eran cientos de clones que morían cada vez que empezábamos un cultivo…”, recordó apenado Mr. Cool, quien perdió muchísimo dinero en ese periodo.

Tras nueve meses de pérdidas y de intentar múltiples soluciones, se dio cuenta finalmente que la debacle se debía a una manga de riego. La dichosa manga tenía un material tóxico que salía con el agua y mataba las plantas.

De esa casa del Este sacaron una sola cosecha de ocho libras. Hasta ahí llegó la sociedad de Mr. Cool y Mr. Hydro y cada cual se fue por cuenta propia a montar sus proyectos de cultivo.

La casita rural

De nuevo en movimiento, Mr. Cool se muda del Este a una casita en un recóndito lugar rural.

En aquella casucha, nuestro protagonista establece un nuevo proyecto de cultivo con la ayuda de Mr. White y Mr. Kid. Ambos habían trabajado con Mr. Cool en aquellos años en que vendían marihuana del Cartel de los Zetas al detal.

Mr. White se dedicaba a negocios clandestinos más peligrosos que sembrar cannabis y en ese momento estaba caliente en la calle. Además, estaba perdiendo mucho dinero, debido a material incautado en el correo.

“Mr. White estaba acostumbrado a coger muchos chavos de cantazo. Y estaba reacio. No creía mucho en esto de sembrar. No creía que habían chavos. Yo le decía: Estás perdiendo chavos. Se te están cayendo las cosas. Y te estás calentando… hasta que un día llegó con $7,000 y me dijo: ‘Haz lo que tú puedas’. Lo poquito que le quedaba lo invirtió conmigo”, explicó Mr. Cool.

En aquella casita maltrecha montaron un cultivo de ocho luces de mil watts y se conectaron directo al contador para robar la electricidad, ya que estaba pegado a la pared del cuarto de floración.

Allí cultivaron marihuana entre los años 2011 y 2013. Mr. Kid se encargaría de vivir en la casa y monitorear las plantas, siguiendo las instrucciones de Mr. Cool.

El periodo de la casita rural produjo cosechas de entre 12 y 13 libras cada dos meses, a un costo de $4,500 cada una. El acuerdo entre los tres socios era tal que de cada cosecha Mr. Kid cobraba $10,000 y Mr. White y Mr. Cool se quedaban con unos $19,000 de ganancia limpia para cada uno.

Era una maquinita de hacer dinero, hasta que se metieron a robar en la casita rural. Los pillos se llevaron una computadora, $200 y dejaron las plantas intactas. Al parecer los cacos no tenían idea de que las matas estaban casi listas para cosechar y representaban muchísimo más dinero que lo que se llevaron del lugar.

“Le faltaban dos semanas a las plantas (para ser cosechadas). Nosotros tres nos reunimos y pensamos qué podía pasar después… Esa gente pueden venir con más gente… Y cogimos e hicimos unas guardias. Nos turnábamos. Alguien armado afuera, el otro pendiente y el otro dormía. Tres turnos de 8 horas, con rifles y pistolas”, rememoró Mr. Cool, quien, después de que las plantas maduraron, decidió sacarlas de allí y cosechar y secar el cannabis en su residencia.

De regreso al Este: Bonanza

Finalizada la brega en la casita rural, Mr. Cool se muda nuevamente al área Este. Allí monta un cultivo en su residencia, que operó durante un año y medio, generando ganancias bimensuales de entre $28 y $32 mil para Mr. Cool solamente.

Durante ese mismo periodo (2013-2014), contactó a su antiguo socio Mr. Inversionista, que todavía andaba por Estados Unidos. Los papeles se invertían ahora pues Mr. Cool fungió en esta ocasión como el inversionista del proyecto: “Le compré un pasaje, le alquilé una casa, compré el equipo y cuadré todo para que Mr. Inversionista volviera y trabajara conmigo, viviendo la casa de cultivo”, dijo. 

Ese nuevo proyecto generó cosechas de entre 8 y 12 libras y para venderlo en la calle contaron con la ayuda de ‘El Llorón’. “Le decíamos ‘El Llorón’ de cariño porque siempre buscaba mejores precios o criticaba las moñas para que le diéramos descuento. Era una máquina de vender marihuana. Se levantaba a las 8:00 a.m. y llegaba a la casa a la 1:00 a.m. (Después de estar todo el día en una ruta de ventas). Se buscaba más chavos que nosotros”, dijo Mr. Cool.

El Llorón tenía una clientela pudiente: hijos de gente adinerada y de posiciones políticas, figuras públicas, “gente con dinero… los que no se quieren dejar ver”.

Este periodo fue de bonanza para Mr. Cool, puesto que tenía un “grow personal” en su residencia alquilada, más la casa que montó a parte con Mr. Inversionista. Así las cosas, Mr. Cool veía cerca de $50,000 bimensuales.

Sin embargo, Mr. Cool estaba hechizado con el dinero que estaba generando y despilfarraba las ganancias en cosas materiales. El despilfarro y el jangueo casi diario despitaron a Mr. Cool, quien descuidó su función como supervisor en el cultivo y la casa del Este dejó de producir las ganancias esperadas.

Nuevamente, Mr. Cool mudaría su operación de vuelta al área metro y entraría en una nueva etapa como manufacturero de productos derivados de cannabis, como tratamientos contra el cáncer, vaporizadores, pomadas, comestibles y otros.

Pincha aquí y lee la última parte de la serie Conversaciones con Mr. Cool: Ciclo perpetuo y productos.

 

Contáctanos

Envíenos un correo electrónico y nos pondremos en contacto con usted, lo antes posible.

Sending

©2017   logo2 small  Cultivando Aceptación

You must be 18 years old to visit this site.

Please verify your age

Log in with your credentials

or    

Forgot your details?

Create Account